LOS CONSUMIDORES Y EL EURO
By Apuntes de | Julio 19, 2008
LOS CONSUMIDORES Y EL EURO
El euro, la moneda del siglo XXI, será muy pronto la moneda de uso común en España y en el resto de la Unión Europea. Un medio económico y financiero lleno de ventajas que nos hará sentir más fuertes y más europeos que nunca, porque nos facilitará todos los contactos, comunicaciones e intercambios con Europa.
Con el euro se abren para todos nuevas oportunidades. A partir de 1999, cada vez más empresas y bancos empezarán a operar en euros. Y nosotros, los ciudadanos de a pie, seguiremos utilizando nuestras monedas nacionales en la vida diaria hasta el año 2002, fecha en la que el euro nos abrirá definitivamente todas las puertas de una nueva Europa aún más próspera y competitiva. Porque el euro es el valor de la unión. Descúbralo a partir de ahora.
I. UN POCO DE HISTORIA
El trueque fue la primera forma de llevar a cabo los intercambios comerciales…
Luego llegó la llamada “moneda natural”, una mercancía preciada, aunque abundante, cuyo valor estaba más o menos convenido: sal, ganado, herramientas, armas… Poco a poco, las primeras piezas metálicas realmente consideradas como monedas evolucionaron en su diseño hasta llegar a su actual forma circular.
En 1856, cuando se creó el Banco de España, había 15 bancos emisores y 21 monedas diferentes en nuestro país. En 1868, nació la peseta. Un Decreto de aquel año establecía que sería la unidad monetaria “en todos los dominios españoles”. Este Decreto también fijaba los metales, peso y ley de las distintas piezas, según las especificaciones técnicas de la recién creada Unión Monetaria Latina (1865), de la que formaron parte Francia, Italia, Bélgica, Suiza y Grecia. La Unión Monetaria Latina -primer intento de crear una moneda única europea- dejó de ser efectiva con el inicio de la I Guerra Mundial y fue formalmente disuelta en 1927.
Tras la II Guerra Mundial los intentos de crear una Europa única se reanudaron. Se creó la Comunidad Económica Europea, que dio origen a la actual Unión Europea, dentro de la cual nace el euro, la moneda que, a partir de 1999, será un símbolo de la fortaleza económica de Europa.
II. PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL EURO Y SU CALENDARIO
1.- ¿Qué es el euro?
El euro es el nombre de la que será la nueva moneda de aquellos países de la Unión Europea que a partir de enero de 1999 se incorporen a la Unión Monetaria.
2.- ¿Por qué sustituir las monedas de los países por el euro?
Porque los ciudadanos y empresas europeas obtendrán importantes ventajas y beneficios si todos operan en la misma moneda.
3.- ¿Todos los países de la Unión Europea empezarán a compartir el euro y sus ventajas a partir de 1999?
Inicialmente sólo aquellos países con una economía saneada y una baja inflación que no ponga en peligro el éxito de la integración monetaria europea, podrán hacer del euro su moneda.
Así, todos los países que aspiren a compartir el euro desde 1999 tendrán que acreditar en la primavera de 1998 la buena salud de sus economías (bajos tipos de interés, baja inflación y finanzas públicas saneadas).
España y los demás países de la Unión Europea deberán realizar los esfuerzos necesarios para aprovechar la singular oportunidad que ofrece el euro y poder disfrutar de sus ventajas desde el inicio.
4.- En la práctica, ¿cómo se va a llevar a cabo la sustitución de las actuales monedas por el euro en los países que lo adopten inicialmente?
En dos etapas: una primera etapa transitoria y una segunda de culminación. La diferencia fundamental entre ellas es que en la primera no estarán disponibles los billetes y monedas en euros.
ETAPA TRANSITORIA: DEL 1 DE ENERO DE 1999 AL 1 DE ENERO DEL 2002
Comenzará el 1 de enero de 1999 con la fijación del “precio” o tipo de conversión inamovible del euro en términos de las monedas de los países participantes. En nuestro caso, esto quiere decir establecer cuántos euros obtendremos a cambio de nuestras pesetas.
La fijación del “precio” del euro se decidirá por unanimidad de los Estados Miembros que inicialmente adopten la moneda única, y será obligatorio legalmente desde el 1 de enero de 1999.
A partir de esa fecha, nosotros y los demás países participantes podremos utilizar el euro en nuestras transacciones, aunque para todos los cobros y pagos en metálico tendremos que seguir usando nuestras monedas y billetes hasta el 1 de enero del año 2002, fecha a partir de la cual circularán los nuevos billetes y monedas.
¿Por qué monedas y billetes en pesetas durante esta etapa transitoria y no monedas y billetes en Euros?
Por el tiempo que requiere la fabricación de los nuevos billetes y monedas. Sólo producir el 65% del total de los billetes y monedas necesarios, supone imprimir más de 8.000 millones de billetes -de 500, 200, 100, 50, 20, 10 y 5 euros-, y acuñar más de 20.000 millones de monedas -en piezas de 2 y 1 Euros y piezas de 50, 20, 10, 5, 2 y 1 céntimos de euro-, con un peso total aproximado de 40.300 toneladas.
Por lo tanto, hasta que finalice la producción de billetes y monedas en euros, seguiremos utilizando nuestras pesetas para los pagos y cobros en efectivo.
Sin embargo, la no disponibilidad física de los nuevos billetes y monedas no impide la utilización del euro durante la etapa transitoria, ya que la mayor parte de los cobros y pagos que se realizan diariamente no se liquidan en efectivo sino a través de otros medios (abonos en cuentas mediante cheques o transferencias bancarias).
Durante esta etapa transitoria, el uso del euro será voluntario para los agentes económicos. Por ejemplo, a partir del 1-I-99 podremos abrir cuentas bancarias en euros. Ahora bien, para realizar la conversión peseta-euro, sólo se podrá aplicar el tipo de conversión fijado legalmente puesto que el precio del euro en pesetas será inamovible y único.
ETAPA DE CULMINACIÓN: DEL 1 DE ENERO DEL 2002 AL 1 DE JULIO DEL 2002.
A partir del 1 de enero del año 2002 ya podremos ampliar el uso del euro a los cobros y pagos en metálico, pues para entonces ya se habrán puesto en circulación los billetes y monedas en euros.
Durante esta etapa de corta duración -no más de 6 meses- los poseedores de billetes y monedas nacionales podrán canjearlos por billetes y monedas en euros gratuitamente, con la cooperación de los Bancos centrales nacionales y entidades financieras colaboradoras.
A partir del 1 de enero del año 2002, todos los contratos, deudas, obligaciones, derechos, etc., de contenido económico que estuviesen denominados en pesetas a esa fecha, quedarán legalmente denominados en euros -sin ningún tipo de trámite por parte de los interesados- al “precio” o tipo de conversión inamovible del euro en pesetas, obligatorio desde el 1 de enero de 1999.
Finalmente, a partir del 1 de julio de ese año 2002 -como muy tarde- sólo podremos utilizar los euros y el proceso de sustitución de nuestras tradicionales monedas por el euro habrá concluido. Esto significa que a partir de esa fecha la peseta dejará de ser la moneda de curso legal en España. Sin embargo, durante cierto tiempo, aún se podrán canjear las pesetas por euros en las oficinas del Banco de España.
5.- ¿Cómo afectará a nuestros ahorros la sustitución de las pesetas por euros?.
Positivamente. Ya que al pertenecer a un área monetaria con baja inflación nuestros ahorros ( ya sea en forma de cuentas corrientes o de ahorro, depósitos a plazo, acciones u obligaciones, … etc.), sufrirán una menor “erosión” monetaria.
6.- Y los ingresos, ¿experimentarán algún cambio a causa de la sustitución de la peseta por el euro?
No, la mayoría de nuestros ingresos: sueldos, salarios y pensiones seguirán expresados en pesetas hasta el uno de enero del 2002. Eso sí, desde el 1-I-99. todos estos ingresos serán, al aplicarles el tipo de conversión , equivalentes a una cantidad expresada en euros. De igual forma, cualquier ingreso denominado en euros será equivalente a una cantidad en pesetas. Finalmente, a partir del 1-I-2002, todos nuestros ingresos vendrán denominados en euros.
7.- La introducción del euro, ¿alterará el nivel general de precios?
No, por el simple cambio de denominación, los precios no experimentarán ninguna variación. La única diferencia visible será la utilización de euros y su subdivisión decimal, el céntimo.
8.- ¿Afectará la sustitución al poder adquisitivo de los ciudadanos?
Nuestro poder adquisitivo se mantendrá intacto, ya que ni el nivel general de precios, ni nuestros ingresos experimentarán variación alguna. Podremos seguir comprando exactamente lo mismo que comprábamos antes de la sustitución de la peseta por el euro.
9.- Y los términos de los contratos anteriores al 1 de enero de 1999 cuya vida se extienda más allá de esta fecha, ¿se modificarán cuando el euro sustituya a la peseta?
Todos los contratos que en su día fueron pactados en pesetas -ya sean contratos de trabajo, de títulos valores, deudas o de cualquier otro tipo- seguirán siendo válidos en los mismos términos en que fueron acordados (cuantías, tipos de interés, plazos de amortización, etc.).
Aunque no se alteren las relaciones contractuales, los cobros y pagos a que den lugar dichos contratos podrán realizarse en euros a partir del uno de enero de 1999 siempre que las partes así lo acuerden y siempre que la transacción se liquide mediante un abono/cargo en cuenta.
10.- Si la sustitución de la peseta por el euro no altera aspectos relevantes para los ciudadanos (ahorros, ingresos, poder adquisitivo, términos de los contratos, etc.), ¿cuáles son las ganancias de esa sustitución?
La introducción del euro tendrá efectos positivos en múltiples aspectos de nuestra vida diaria, veamos algunos de ellos.
Una parte importante de los bienes que consumimos no proceden de España. El hecho de que los importadores no tengan que efectuar cambios de moneda para adquirirlos y, por lo tanto, se ahorren las comisiones que llevan aparejadas estas operaciones, conllevará una moderación en el precio de estos bienes.
Pero también, la eliminación de la incertidumbre que supone no conocer la evolución futura del “precio” de la peseta en otras monedas incentivará el comercio entre los países de la Unión, ampliando la oferta a nuestra disposición, incrementado la competencia y permitiéndonos comparar fácilmente los precios de los distintos productos. Todo ello tendrá un efecto disciplinante sobre la evolución de los precios.
Los beneficios potenciales del Mercado Único Europeo (eliminación de barreras y obstáculos al comercio de bienes, prestación de servicios y circulación de capitales) se verán acrecentados notablemente.
Por otra parte, la estabilidad de precios derivada de la implantación del euro favorecerá a aquellos colectivos que perciben rentas fijas, como los pensionistas, y a aquellos que disponen de ahorro; colectivos que por lo general ven “erosionada” su situación económica en épocas de inflación elevada.
Finalmente, será posible viajar por todos los países miembros sin cambiar de moneda.
III. LO QUE CAMBIARÁ CON EL EURO
El primer cambio será que tendremos un nuevo medio de pago: billetes y monedas en euros, que sustituirán a los correspondientes en pesetas.
Otro cambio muy visible que se implantará gradualmente -a partir del 1 de enero de 1999-, será la expresión en euros -y céntimos de euro- de toda la información que veníamos recibiendo en pesetas.
Todas las grandes empresas, los Bancos, las oficinas tributarias, etc. están renovando ya sus sistemas informáticos para que cada ciudadano -consumidor o usuario- reciba en el año 2002 directamente, en euros, sus tickets de caja, sus resúmenes bancarios, sus nóminas, sus pensiones…etc.
Saber cuánto vale, en euros, un producto o servicio, será muy sencillo. Sólo tendrá que dividir su coste en pesetas por la equivalencia que se fije entre pesetas y euros. Esta equivalencia no está establecida todavía, aunque sí se sabe que los tipos de conversión se adoptarán en forma de un euro expresado en términos de la moneda nacional. Este tipo de conversión tendrá seis cifras significativas.
Así, suponiendo un tipo de conversión de 165,242 pesetas por euro, sólo deberá dividir la cantidad en pesetas entre 165,242 y sabrá a cuántos euros equivale.
Por el contrario, -y siguiendo con el ejemplo de 165,242 pesetas por euro- si ve el precio de un producto en euros y quiere saber la equivalencia en pesetas, solo tendrá que multiplicarlo por 165, 242.
IV. LO QUE SEGUIRÁ IGUAL CON EL EURO
En nuestra vida diaria muchas cosas seguirán igual después de la introducción del euro.
Por ejemplo, no se alterarán los términos de los contratos de trabajo ni los de alquiler de vivienda ni los de suministros, agua, teléfono, electricidad,. etc.
Tanto los sueldos, salarios y pensiones, como los ahorros que hayamos acumulado se mantendrán exactamente igual. Tampoco aumentarán los precios de los productos y servicios. Por lo tanto no variará nuestro poder adquisitivo.
Igual que ahora, podremos seguir invirtiendo en los productos habituales que nos ofrecen las instituciones financieras : deuda pública, libretas de ahorro, acciones y obligaciones de empresas, fondos de inversión, etc.; sin embargo, muchos activos financieros estarán denominados en euros a partir del uno de enero de 1999 (por ejemplo toda la deuda pública). Eso sí, podremos seguir hasta el año 2002 dando órdenes de compra/venta en pesetas y tendremos que familiarizarnos con la equivalencia legal euro-peseta.
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