Evolución reciente de la economía Argentina

1.- El crecimiento de la economía hacia adentro.
La economía Argentina creció vigorosamente el entre 1880 y 1930 sobre la base de una continua expansión de sus exportaciones de productos agropecuarios.
Estas crecieron a un ritmo de 5% acumulativo anual que entre el año 1900 y 1929 representaron entre un 25% y 30% según los años.
A partir de la crisis mundial de 1930 la Argentina se aisló de la economía mundial. El derrumbe de los precios de los productos básicos, las medidas proteccionistas adoptadas por la mayoría de los países frente a la crisis y más tarde las dificultades impuestas por la segunda guerra mundial al comercio internacional tuvieron la responsabilidad primaria en tal proceso.
Al concluir la guerra, la argentina reforzó su esquema de economía cerrada y protegida. El proteccionismo es la práctica consistente en querer imponer tarifas altas para proteger de la competencia extranjera  los productos de  fabricación nacional.
Como resultado las importaciones pasaron a representar un 25% del producto bruto interno en el quinquenio 19125-1929, a tan sólo un 10% en el período 1945-1949. Se desarrolló así un vasto proceso de sustitución de importaciones.
Esto es, numerosos productos que antes se importaban pasaron a ser manufacturados en el país. Paralelamente con el fin de mantener bajos los precio de los productos agropecuarios se mantuvo deprimido el tipo de cambio aplicado a las exportaciones de ese origen.
El resultado fue que las exportaciones argentinas pasaron de participar de un 3% en un total mundial en 1929 a apenas un 1,5% en 1950.
Se procedió a estatizar la mayor parte de las empresas de servicios públicos, se crearon las empresas estatales de navegación fluvial, marítima y aérea, se organizó el instituto argentino de promoción e intercambio a cargo  del comercio exterior y se estableció un sistema de control sobre precios y salarios.
Estas políticas generaron una transferencia de ingresos hacia el sector asalariado. Ello desarrollo el consumo y el consiguiente desarrollo de la industria nacional para abastecernos, pero no tardaría en generar sucesivas crisis del sector externo al resultar insuficientes las exportaciones para pagar las importaciones de materias primas, insumos intermedios y bienes de capital requeridos por esta industria en expansión.
Para establecer el equilibrio del sector externo se debió recurrir a sucesivas evaluaciones con el fin de estimular las exportaciones y de reprimir las importaciones.
Cada devaluación implicó alzas en los precios de los artículos de consumo y el consiguiente deterioro en el nivel de vida de los habitantes.
Así en 1959 inició una segunda etapa de sustitución de importaciones que apuntó al desarrollo nacional de las llamadas industrias básicas (petro química, automotriz) este sería completado en la época siguiente con el abastecimiento de la industria de aluminio y del papel prensa.
Pero ello no hizo sino agravar la dependencia de la industria nacional respecto a los insumos importados y reproducir la crisis de la balanza de pagos.

Las etapas del desenvolvimiento económico argentino
* 1945-1955: el crecimiento hacia adentro.
El desarrollo económico  se basó en una política de redistribución de ingresos en favor del sector asalariado que impulsó al consumo, el cual se constituyó en elemento dinámico dinamizador del producto bruto interno en esta época.
* 1956-1961: planes de estabilización y desarrollo.
En este período se sucedieron planes económicos que apuntaron básicamente a hacer frente a los tres problemas siguientes: inflación, déficit del sector externo y déficit fiscal.
Se busco una mayor apertura de la economía Argentina junto con las fuertes inversiones externas en sectores claves como el petróleo, la industria automotriz y la petroquímica.

* 1962-1963: la crisis.
La crisis política desatada a comienzos de 1962 sumergió a la economía Argentina en una significativa crisis.
* 1964-1966: la recuperación.
Impulsada por un fuerte avance de las exportaciones, se produjo una recuperación en el producto que superó a los niveles anteriores a la crisis.
* 1967-1972: el desarrollo exportador.
Al amparo de una política de estímulo a las exportaciones no tradicionales se profundizó el avance económico.
* 1975-1976: el fracaso populista. Intento de reeditar la política económica de 1945 – 1955 culmina con un estallido hiperinflacionario y una profunda crisis política.
* 1976-1981.: la apertura importadora
. El fomento de las importaciones y del endeudamiento externo a través de retraso favorecieron el crecimiento del producto pero precipitaron la crisis de la deuda externa.
* 1982-1990: los años de ajuste.
El crecimiento económico debe subordinarse a las necesidades impuestas por el ajuste del sector externo y del sector público, de modo de hacer frente a los servicios de la deuda externa.
* 1991: la reforma económica.
Tras dos brotes hiperinflacionarios se emprende un vigoroso cambio de rumbo.
Si la inflación cae sostenidamente, se logra un fuerte aumento del producto y se elimina el déficit fiscal pero crece el desempleo y la balanza comercial se torna deficitaria.

2.-Cifras del retroceso argentino

Durante la época de los años veinte, la Argentina tenía un nivel de vida que la ubicaba entre las naciones más avanzadas del planeta.
Su producto bruto interno creció en una tasa acumulativa anual del 4,82% entre 1915 y 1929. En cambio, entre 1945 y 1990 dicho aumento fue tan sólo de un 2,6% con el agravante de que el producto de 1990 era prácticamente el mismo que en el de 1973.
El nivel de vida de la población experimentó un retraso. La distribución del ingreso después de una mejora transitoria entre 1945 y 1952 se deterioro gradualmente después de las cuatro décadas posteriores.
El producto bruto interno de Argentina pasó de representar el 64% del producto de Estados Unidos en 1913 a constituir apenas el 27% en 1989.
El deterioro económico argentino se acentuó durante los años setenta y ochenta signados por una inflación creciente, un alto nivel de déficit fiscal y una espectacular caída del ingreso per cápita.

Causas
-Las crisis del estado
El modelo de desarrollo que adoptó Argentina en la posguerra se fundó sobre tres principios básicos:
1.-La expansión económica basada en el mercado interno (sustitución de importaciones)
2.-El rol benéfico de la intervención del estado.
3.-La empresa pública como motor de desarrollo y asignado eficiente de recursos. En cuanto a la visión optimista sobre el papel del estado, ella tenía un relativo fundamento en la capacidad de aquel de contar con recursos abundantes a su disposición.
Así una primera fuente de financiamiento en la inmediata pos guerra estuvo constituida por los gravámenes establecidos sobre las exportaciones.
Estos impuestos constituyeron un importante fuente de financiamiento para el estado a través del mencionado instituto argentino de promoción e intercambio.
Pero en la medida en que cayeron los precios internacionales de nuestros cereales y se fueron cerrando los mercados para nuestras exportaciones de carne, esta fuente de recursos se fue deteriorando.
Una segunda fuente de ingresos fiscales  estuvo constituidas por los aportes al sistema de seguridad social.
Mientras inicialmente eran muchos más los contribuyentes que los beneficiarios, el superávit del sistema fue otra fuente de financiamiento estatal.
Pero con el progresivo envejecimiento de la población, la creciente elevación de los aportes provisionales y la tendencia a extender los beneficios al conjunto de la población el superávit paso a ser un déficit crónico.
De fuente de recursos se convirtió en una gravosa hipoteca para el estado. En tercer término el proceso de alta inflación deterioro el valor real o poder adquisitivo de los impuestos al pagarse con moneda desvalorizada.
A aquello se sumó una creciente elevación fiscal.
Finalmente otra fuente de financiamiento estuvo constituida por el llamado impuesto inflacionario que integraba las tendencias monetarias de la población y consiste en la pérdida del poder adquisitivo que sufre el dinero en poder del público cuando se incrementan los precios.
Cuando el gobierno financia parte de sus gastos con  misión monetaria no deseada por el público, lo que se esta haciendo es deteriorar el valor real de los activos monetarios que poseen los particulares y apropiarse de ese monto para cubrir la brecha entre sus erogaciones y lo que recae ahora a través del resto de los impuestos.
Este recurso funciona relativamente bien para el fisco con las tasas de inflación de los años cincuenta y sesenta.
Pero a partir de las altas tasas y inauguradas a mediados de los años setenta, también se extinguió esta fuente de financiamiento al reducir el público al mínimo indispensable en sus tendencias en moneda Argentina.

La crisis económica internacional
Al final de este 1973, la organización de los Países exportadores de petróleo en el marco de la guerra árabe-israelí dispuso a elevar drásticamente el precio del petróleo deteriorando en forma acusada los términos del intercambio de resto de los países.
Se llaman términos de intercambio entre los índices de precios de las exportaciones y las importaciones, expresa el poder de compra de las mercancías de exportación con respecto a las de importación.
Este aumento en el precio de la energía sumió a las economías occidentales en una profunda crisis. Las políticas de demanda fueron constituidas por políticas de oferta.
La mayoría de los países desarrollados incrementaron medidas de ajuste con el fin de reducir sus importaciones y aumentar sus exportaciones para poder hacer frente a la acrecentada factura petrolera.
La Argentina sufrió el cierre del mercado europeo para sus exportaciones y la caída del volumen de otros productos vendidos en el exterior.
A comienzos de este 1979 tuvo lugar la revolución iraní y sobrevino una segunda subida del precio del petróleo decretada por la organización de los Países exportadores de petróleo que irradio una nueva ola recesiva en el mundo.
Este contexto mundial desfavorable designado por creciente desempleo y la receción a nivel internacional, se sumó al las políticas internas para dar como resultado un estancamiento de las importaciones argentinas y una dificultad creciente para el pago de las importaciones.

La crisis de la deuda externa
A partir del alza del petróleo de 1973 los países importadores del producto tuvieron grandes déficit en la cuenta corriente.
Su financiamiento fue menos traumático de lo que se había pensado inicialmente gracias al papel jugado por los bancos privados en la emergencia.
La banca se encargó de canalizar los enormes excedentes en divisas acumuladas por los países exportadores de crudo hacia los países importadores, cubriendo con prestamos sus déficit en cuenta corriente.
Al producirse la segunda ronda de aumento en el proceso se repitió.
Pero ahora la nueva deuda se sumó a la adopción, por parte de los países desarrollados encabezados por Estados Unidos, de políticas fuertemente antinflacionarias Ellas originaron una recesión profunda y prolongada, una caída en el comercio mundial, un descenso en el precio de las materias primas y un sustancial incremento en las tasas de interés.
La Argentina se endeudo fuertemente a partir de 1979 aprovechando la abundancia de recursos estables en poder de los bancos internacionales.
La Argentina se enfrentó en los ochenta  con una combinación letal de altas tasas de interés y simultáneamente una fuerte caída en los términos del intercambio, esto es, en el poder adquisitivo de sus exportaciones.
Esta situación desembocaría finalmente en una sensación de pagos a comienzos del 1988.

La economía de la oferta
En una situación como la heredada a consecuencia de la crisis de la energía, responsable de la política económica en los distintos países se sintieron atraídos por lo que cabe calificar como políticas de oferta, es decir, aquellas estrategias que tratan de influir sobre algunos de los elementos que integran los costos de producción de forma que abarcándolos se logre elevar el margen de beneficios.
También se engloban bajo esta denominación todas las iniciativas que puedan contribuir a incentivar la producción y agilizar el funcionamiento de la actividad económica.
En cierto modo la economía de la oferta entronca con la economía clásica y puede enmarcarse en la polémica entre  Keynesianos y monetaristas.
Se recomienda que el sector público  se limite a mantener un marco estable con un marco mínimo de intervención.
Los economistas de la oferta señalan que hay excepción de algunas perturbaciones exógenos tales como el incremento en los precios de materias primas y los productos energéticos, la razón última del agravamiento de las tensiones de inflacionistas radica en las propias políticas de demanda adoptadas por la mayoría de los gobiernos.
La actuación del gobierno en su intento de resolver los problemas económicos a tenido toda una serie de consecuencias negativas sobre la actividad económica.
Los gastos públicos al crecer en forma continuada no sólo han creado tensiones inflaciónistas, sino también han determinado un fuerte crecimiento de los impuestos que a su vez han influido sobre la disponibilidad de los recursos, ya que los propietarios al enfrentarse con unos impuestos crecientes se han sentido inclinados a dejar de ofrecer parte de los mismos al mercado.
La concepción intervencionista del gobierno ha impulsado a la aprobación  muchas veces de reglamentos que inhiben la iniciativa privada y contribuyen a reducir la productividad.
Por otra parte esta regulación comercial conlleva a otro efecto negativo: contribuye a elevar en el riesgo de las inversiones y por lo tanto a crear un mayor grado de incertidumbre.

El mensaje de los economistas de oferta
Los aspectos más relevantes de la propuesta de la economía y de la oferta son:
1.-Reducción de los impuestos como medio para incentivar la inversión y la oferta de trabajo.
2.-Disminución de la burocracia y de la regulación de la actividad económica.
3.-Establecimiento de normas fijadas de política económica que reduzcan al mínimo posible la incertidumbre, con vista a la actuación de los agentes económicos, disminuyan las tensiones y inflacionistass.
Respecto del papel que pueda representar el sector público  se propone que éste sea el mejor posible. Respecto a la política fiscal, el aumento de la presión fiscal lleva consigo una disminución de la oferta de bienes y servicios.
En consecuencia la base tributaria disminuye.
Por esta razón se defiende como medio para potenciar los objetivos y la producción y para lograr un incremento en la recaudación de tributos a través del aumento de la base tributaria sino de la elevación de los tipos.
Los críticos de la economía de oferta  señalan que se argumenta que las reducciones tributarias por sí solas, no ocacionaran necesariamente, ni una menor inflación ni un crecimiento más aceptable y además es posible que agraven el déficit público.

3.-El programa de la reforma económica

La crisis de la economía Argentina desembocó en dos procesos inflacionarios en 1989 y 1990. En vísperas de las elecciones de 1989, la incertidumbre respecto al futuro económico desató una fuerte presión demandante en el mercado cambiario.
Todos pretendían convertir sus tendencias monetarias en dólares.
El tipo de cambio subió al día  y horas tras horas, lo cual estimó mas el fenómeno de la salida de dinero. Los incrementos en el tipo de cambio se trasladaban de inmediato a los precios. De la alta inflación se paso a la hiperinflación.
En julio de 1989, el índice de precios al consumidor creció un 196,6%. Un segundo episodio estacionario a comienzos de 1990 noto la necesidad de encarar una profunda reforma económica.

El plan de convertibilidad
Por la ley 23928 aprobada en marzo de 1991 se estableció la equivalencia entre un dólar y 120000 australes (a partir del 1/1/1992  los 10000 australes se convirtieron en un peso).
La ley de convertibilidad obliga al Banco central a conservar reservas de oro y divisas equivalentes al dinero en circulación.
Sólo puede emitir moneda nacional para comprar las monedas extranjeras que los particulares deseen venderles.
El plan de convertibilidad logró alcanzar ampliamente su objetivo estabilizador. La inflación  cayó de un 27% en febrero de 1991 a un 0,6% en octubre de 1993.

Ajuste fiscal
Gran parte del éxito del plan de convertibilidad debe atribuirse a los avances logrados en la eliminación del crónico equilibrio fiscal.
En efecto, privado el gobierno del recurso de la emisión monetaria para cubrir los excesos de gastos sobre ingresos, debió limitarse a  los recursos disponibles.
De un déficit equivalente de un 8,6% de producto bruto interno en 1988 se pasó en 1993 a un superávit de un 0,4% del producto bruto interno.

La crisis de la deuda interna Argentina
Afines de 1989 el estado argentino reconvirtió coercitivamente la totalidad de la deuda interna, transformándola en deuda externa a largo plazo.
Para ello las distintas formas de la deuda interna fueron canjeadas obligatoriamente por los bonos externos (bonex) en lo que se dio al llamar el plan bonex.
A tal extremo debió arribarse, no porque el monto total de la deuda fuera mayor al histórico, lo que se sucede es que el público no estaba dispuesto a renovar voluntariamente el crédito al estado por tener serias dudas sobre la capacidad de este de honrar sus compromisos en el futuro.
El estado optó, entonces por imponer una renovación compulsiva de la deuda interna convirtiéndola en deuda externa.

Las reformas estructurales
El plan de convertibilidad se vio completado y reforzado por un vasto programa de reformas estructurales.
Se destacan  tres de ellas:
1.-La privatización.
El objetivo de este programa es transferir al sector privado el conjunto de actividades empresariales del estado con el fin de mejorar su gestión, reducir su influencia en el déficit del sector público, promover la inversión y reducir la deuda pública. A fines de 1993 ya habían sido privatizadas  las empresas estatales más importantes entre ellas YPF, Aerolíneas Argentinas, ENTEL, Gas del Estado Hidronor, SOMISA, entre otras. También se habían otorgado concesiones en las siguientes áreas: aguas y saneamiento, ferrocarriles, canal de televisión y radios.

2.-Desregulables.
El estado argentino había desarrollado una amplia gama de controles tanto sobre las variables macroeconómicas claves (tipo de cambio, tasa de interés, precios y salarios) como sobre un amplio conjunto de mercado de bienes y factores productivos.
El programa de reforma económica eliminó casi todas las regulaciones existentes. Se liberó el mercado de cambios, volvieron los controles sobre la fijación de salarios, se liberaron precios, se eliminaron  las restricciones existentes respecto a mercados mayoristas y minoristas, se reformo el régimen portuario, se simplificaros los tramiten de importación y exportación, también se devolvieron numerosos organismos que estaban a cargo de la regulación de actividades primarias, como la junta nacional de carnes o la dirección nacional del azúcar.

3.-Reforma laboral
Con el objeto de disminuir los costos laborales y mejorar la competitividad se encaró una amplia reforma en condiciones de la contratación de la mano de obra.
Se entiende por competitividad la capacidad de los productos de un país para competir con los mercados exteriores.
En tal sentido  se modificó la ley de accidentes de trabajo, se dictó una nueva ley de empleo, se aumentó la negociación de aumento salarial de  los incrementos en productividad y se reformo prácticamente el régimen de seguridad social.

4.-Apertura comercial
Una parte sustantiva de la reforma económica la constituye el desmantelamiento de las barreras arancelarias y no arancelarias que procuraba encarecer y/o dificultar las importaciones de la más variada índole.
El arancel promedio bajo del 51% de 1988 al 10% a fines de 1992. Sólo en el sector automovilístico y en algunos productos usados se mantuvieron restricciones cuantitativas a las importaciones.
Eliminaron gran parte de las trabas administrativas que entorpecían y encarecían las operaciones.
Se procedió a eliminar impuestos, retenciones y tasas que trababan a las exportaciones. Por este motivo las importaciones treparon y las exportaciones bajaron un poco.

4.-Asignaturas pendientes
Es natural que en un proceso de reforma económica drástico y profundo como lo ha encarado la Argentina se generen desequilibrios, que requieren ser eliminados a fin de no poner en peligro al programa económico en su conjunto.
Las más destacadas son:
-El tipo de cambio real
El nivel del tipo de cambio real es señalado como responsable del deterioro registrado por la balanza comercial a partir de la puesta en vigencia del plan de convertibilidad.
Hasta el tipo de cambio real es el tipo de cambio nominal ajustado por los espectros de la  inflación interna y externa. Mide el grado de competitividad de la economía nacional con respecto al resto del mundo.
Si bien el fuerte ingreso de capitales ha permitido financiar con creces el déficit registrado en la cuenta corriente de la balanza de pagos, despreocupándose las distintas tazas de evolución registrada por importaciones y exportaciones.
Mientras las importaciones se han triplicado entre 1990 y 1992 las exportaciones permanecieron estancadas. Si bien una situación como la descrita puede conservarse  mientras se mantenga el influjo externo de capitales, es indudable la necesidad de generar un sector exportador dinámico que se convirtiera en motor del crecimiento económico.
Y el nivel de cambio real no parece favorecer ese proceso.

-El nivel de ahorro interno
La Argentina tuvo tradicionalmente una alto nivel de ahorro interno, ubicado en torno al 22% del producto bruto interno.
En los últimos años ese porcentaje se ha reducido a sólo el 14%.
Para una economía necesitada de reconvertir su aparato productivo y modernizar su infraestructura económica es urgente incrementar la tasa de ahorro interno a niveles similares a los históricos.
Si bien el ahorro externo a jugado un papel significativo a partir de 1991, su nivel hace que su aporte sea más significativo en lo cualitativo y en lo cuantitativo.
El estímulo al ahorro nacional resulta así una necesidad impuesta para avanzar en un proceso de crecimiento sostenido.

-El nivel de pobreza y desempleo
El desarrollo económico  sólo tiene sentido en cuanto a medio para mejorar las economías y las condiciones de vida de la población en general.
La medición de la pobreza en términos del ingreso se basa en la determinación de una canasta de bienes y servicios necesarios para satisfacer los requerimientos mínimos de subsistencia de un individuo, valorizada a precios de mercado.
Se denomina línea de pobreza al ingreso mínimo requerido para adquirir la canasta capaz de satisfacer las necesidades de subsistencia de un individuo.
Se consideran pobres a todas aquellas familias cuyos ingresos per cápita no alcanza para cubrir los gastos de dicha canasta de subsistencia.
Un relevamiento llevado a cabo por el instituto nacional de estadísticas y censo en mayo de 1992 indicaba que en capital federal y Gran Buenos Aires un 16% de los hogares se encontraba por debajo de la línea de pobreza.
En su encuesta de mayo de 1993 en la misma área había una taza de desocupación del 10,6% y llegaba a un 24,5% para poblaciones entre quince y diecinueve años pese a que una de cada cuatro jóvenes de nuestro país no tenía ocupaciones o buscaba activamente. Este panorama plantea la necesidad de buscar alternativas que atiendan a mitigar los efectos de la pobreza y desempleo, mientras superan los mecanismos básicos que, a través del incremento del ahorro y la competitividad, genera un crecimiento que se traduzca en aumento del empleo y de los salarios reales.

El programa de la desregulación y privatización.
La economía Argentina en el último medio siglo registró una amplia intervención del estado en las operaciones de los mercados mediante múltiples y cambiantes regulaciones del precio cuantitativo.
Muchas de estas regulaciones tuvieron origen en la década del treinta. En 1931 la instauración del control de cambio dio lugar a un control absoluto de las operaciones cambiarias comerciales y financieras.
Los años siguientes mostraron una considerable variedad de los instrumentos en el rol de ajustar la demanda y oferta de divisas.
La concepción de que algunos generados por la producción privada son de propiedad pública predomina hoy en el mercado de divisas y de petróleo. Para asignar recursos se recurrió a mecanismos de racionamiento cuantitativo.
Se hicieron esquemas de control, inversiones y estímulos mediante préstamos subsidiarios intentaron acelerar el desarrollo de industrias consideradas básicas en los años cincuenta y sesenta.
Como resultado de estos sistemas, la economía argentina ha mostrado características típicas de economías altamente protegidas, con elevados costos de eficiencia estáticas y dinámicas y una  asignación de recursos de escasa flexibilidad.
El programa de la actual administración ha comenzado a introducir cambios sustanciales. En 1990 fueron eliminados casi todos los controles generales sobre precios y transacciones cambiarias. Se liberalizo el comercio exterior.
Fueron introducidos cambios en petróleo, transporte y el mercado de capitales. Se desregularon mercados en que los precios fueran fijados tradicionalmente por organismos centrales digamos, electricidad, etcétera.
La experiencia Argentina ofrece un buen ejemplo de que desregulación masiva.
No menos comprensivo es el proceso de privatizaciones  ya que las empresas públicas manejadas por el estado contribuyeron sólo a aumentar la deuda pública.

La nueva economía clásica: las expectativas racionales.
La teoría de las expectativas racionales sostiene que los participantes en el mercado no desconocen la información y las posiciones sobre la evolución futura de economía.
Por el contrario tratan de anticipar racionalmente los efectos de las políticas gubernamentales y reaccionan en el presente de acuerdo con las expectativas que se van formando.
Según esta teoría los consumidores de bienes y servicios y los productores de estos elementos reaccionan contra las políticas fiscales y monetarias del gobierno.
El resultado es que estas reacciones de los consumidores y productores basados en las expectativas racionales de los efectos de dicha política contrarrestaran total o parcialmente los efectos deseados de las políticas de gobierno.
Si el Banco central decide aumentar la tasa en expansión monetaria, los agentes saben que normalmente la tasa de inflación se incrementará y las tasas de interés nominales  se levantan.
Si los trabajadores y las empresas anticipándose al aumento de los precios de los trabajadores reclaman ante tasas en los salarios nominales.
Las empresas que anticipen el aumento de los precios y el aumento de los ingresos estarán dispuestas a conceder a los obreros incremento de los salarios nominales.
Los salarios reales se mantendrán inalterados por lo que el objetivo que se pretenderá alcanzar al aumentar la oferta monetaria no se habrá alcanzado.
Los responsables de la política económica influyen poco o nada en la economía ya que las políticas discrecionales son anticipadas por los agentes.
Sólo a corto plazo, si logran sorprender a los participantes en el mercado, las políticas tendrán efectos reales sobre la economía.

HONG KONG

El territorio fue el botín de guerra que el capitán Charles Elliot recibió de  China después de la guerra del opio a mediados del siglo XIX. Hong Kong que actualmente ocupa el tercer lugar como la economía más competitiva del mundo, después de Estados Unidos y Singapur, fue un castigo para Elliot ya que Londres consideró que carecía de todo valor y lo destituyo de su cargo.
Es que hace unos 56 años  era una isla desolada con apenas 2000 habitantes que sobrevivieron a la pesca y a la fabricación de barras de incienso.
Pero el destino de Hong Kong, cuando a finales de la década de los cuarenta Mao Tse Tung  coronó en el poder su no menos célebre larga marcha.
La adhesión  de Mao al comunismo provocó el éxodo de poderosos empresarios de Cantón y Shanghai hacia esa isla de futuro incierto y también a la inmigración de miles de chinos castigados por la crítica situación económica de su país.
Los sesenta marcaron el inicio de la transformación de la isla con las primeras inversiones industriales a las que ayudó en la mano de obra barata.
Diez años más tarde Hong Kong ya se había convertido en el centro financiero de un poderoso continente asiático. Xiaoping decidió abrir  China al capitalismo y para poner en práctica esta estrategia utilizó a Hong Kong como base de lanzamiento.
La ex colonia británica goza de un envidiable estatus económico, también revela que el 42% de la riqueza está concentrada en un 10% de la población, cuadro comparativo a cualquier nacional pobre del tercer mundo.
El paisaje urbanístico de algunos sectores deslumbra con una arquitectura que parece escapada de un filme de ciencia-ficción tiene su contracara con las miserables viviendas jaulas, sin baños donde sólo hay lugar para acomodar un colchón.
En el territorio no hay lugar para los ancianos carenciados que viven con una jubilación de cien dólares.

Potencia
Las exportaciones anuales que Gran Bretaña efectúa a Hong Kong ascienden a 4050 millones de dólares y muestran una tendencia creciente, más de 1000 compañías  británicas operan en ese territorio, lo cual constituye una vía de acceso fundamental para los negocios en el Reino Unido no sólo hacia China sino también hacia el resto de la región.
En la actualidad el volumen de las operaciones desarrolladas por empresas británicas en la bolsa de Hong Kong, se calcula en 10500 millones de dólares.
El producto bruto interno de Hong Kong  equivale al 21% de china, un porcentaje considerable si se tiene en cuenta la diferencia numérica de su población de 6000000 y 120000000.
Mientras que en China los salarios son ínfimos, Hong Kong es uno de los lugares más ricos del mundo. El ingreso per cápita de sus habitantes es de 213000 dólares  Para alquilar un departamento en el país cuesta 10000 dólares para comprarlo hacen falta 2000000 de dólares.

Un país, dos sistemas
Hong Kong al ser cedido por Inglaterra no se convertirá en un estado libre sino que su soberanía será restituido a  la República popular China.
La ceremonia oficial marcara el final de 1540 años de colonialismo británico y pondrá en marcha un nuevo sistema que se llama un país, dos sistemas. Esto significa la garantía de que todos los capitalistas que hacen negocios en Hong Kong, de que por cincuenta años China mantendrá la propiedad privada, las leyes  británicas y la economía capitalista..
En La forma en que se efectuará el traspaso de la soberanía y las características de la etapa de transición fueron acordadas en diciembre de 1984 por los primeros ministros de China y el Reino Unido quienes se escribieron una declaración conjunta con ese propósito.